lunes, 25 de febrero de 2008

Almacenes de ordenadores

En almacenes de ordenadores se están convirtiendo los centros educativos. Esta parece ser la respuesta de muchos centros y de la administración a la revolución digital de la educación. Desde las conocidas aulas de informática, ahora incluso transportables, a la disponibilidad de un ordenador por alumno en algunas clases. Y ¿para qué?

No le veo demasiada utilidad, mientras que otro tipo de estrategias podrían suponer un mayor éxito en el objetivo de utilización de las TIC, y el cambio en el modelo de enseñanza y aprendizaje acorde con los nuevos tiempos.

Empiezo a observar desde que he generalizado el uso del ordenador en el aula para uso de recursos, que parte de mi alumnado empieza a consultar la red para realizar tareas que hasta ahora ni se molestaban en revisar un libro. Y no me refiero a corte y confección, sino que responde a preguntas, escribiéndolas en su cuaderno. No puedo ir más lejos, pues sólo una parte del alumnado dispone de ordenador, y menor número aún, lógicamente, dispone de conexión a internet, al menos a tiempo parcial. Por lo que cuando alguien te viene después del fin de semana diciendo que ha hecho la tarea porque, se pudo conectar el sábado, y compruebas (o comprueba) que lo ha hecho bien, no puedes por menos que reflexionar, que las cosas pueden ser de otra manera.

Mi propuesta:

Abandonar progresivamente el uso del libro de texto (abucheo del sector editorial y librero, que saca pingües beneficios con ellos). Muy pocas veces tiene un uso al 100%. Gracias si es el 50%. Y muchas veces restringe la capacidad de cambiar. Es una mera recopilación de apuntes y actividades estáticas e invariables, iguales para todo el alumnado, y lógicamente nada interactivas. La red dispone de infinidad de recursos, los del libro y muchos más, animaciones, videos, variedad de actividades adaptadas a las características y necesidades de cada tipo de alumnado y situación concreta y posibilidad de cambio continuo. Lo que no necesito, no lo uso y no pago por ello.

Para ello serían necesarias dos cosas:

Que el alumnado dispusiese de un ordenador en su casa, con conexión de banda ancha a internet (una parcial de tarde y fin de semana sería suficiente). La administración podría subvencionarlo de la misma manera que el material escolar (con lo que cuestan los libros de texto se puede hacer). Con ello podría seleccionar sus propios apuntes, investigar, hacer actividades,… vamos, lo cotidiano.
En el centro escolar, sin aulas de informática, cada clase dispondría, en el mejor de los casos de la “pizarra digital interactiva” (todavía no he tenido acceso a una), pero podría ser bien sustituida por una conexión a internet, un cañón de proyección y un ordenador (o el profesorado con su portátil).

En la red podemos encontrar todo lo que necesitamos para el resto. Además de los recursos educativos que la generosidad del profesorado pone a nuestra disposición, hay herramientas gratuitas y accesibles para hacer casi todo.

¿Quién no dispone de una cuenta de Hotmail o Google? Por poner un ejemplo y ser en las que me manejo. Pues te dan la posibilidad de almacenar documentos, compartirlos o elaborarlos conjuntamente. Skydrive en Hotmail o Google docs en Google. Aparte de los lugares más comunes de alojamiento de videos: You Tube, de presentaciones: Slideshare. Esto entre otras muchas posibilidades de la web 2.0.

El uso de todo ello nos permitiría acercarnos a la educación del siglo XXI, con herramientas de este siglo y no de principios del siglo pasado.
Actualización el 26 febrero 2008
Para mi sorpresa, me encuentro hoy con una entrada de Francisco en su blog con el título: Digital-Text: libros de texto digitales como nunca los has visto, en el que habla de la primera aparición de libros de texto digitales, una experiencia innovadora del equipo que publica la revista eureka. Ya somos más los que vemos posible el cambio en las aulas acorde al tiempo en que nos encontramos.